Venga, no mientas. Todas las mañanas pospones la alarma de cinco en cinco minutos hasta que tu cuerpo está conforme con eso que llaman… ¿Despertarse? O… ¿eres de los que directamente pone ocho alarmas porque más vale prevenir que curar?

Seas como seas, al final siempre pasa lo mismo. Vas con el tiempo pegado en el culo y te vas de casa sin desayunar. Y eso está muy mal. No quiero dármelas de terapeuta, pero eso de saltarse el desayuno te hace perder la concentración, la productividad y las ganas de vivir, venga ya. Luego te entra el mareillo a la hora de almorzar y te comes a tus compañeros por los pies.

En fin, que por la salud de tus compis y por la tuya propia, deberías empezar a pensarte una cosa: pedir el desayuno a domicilio. Por supuesto, nos referimos a pedir el desayuno a domicilio en la oficina.

 

Pide tu desayuno a domicilio en la oficina

Mira, es tan fácil como pedir el desayuno a domicilio con antelación, mientras ves tu serie favorita montado en el metro, por ejemplo. O ese momento muerto antes de coger el autobús. Así cuando llegues a la oficina tendrás tu desayuno a domicilio guiñándote un ojo. You know.

 

Los findes desayuno a domicilio al canto

Bueno, ahora cambiemos de escena. Sábado o domingo por la mañana. ¿A quién no le gusta seguir un ratito más espanzurrado en la cama mientras los pajarillos cantan (o mientras cae la tromba del fin de semana)? A ti seguro que te gusta.

 

¿Cómo suena eso de levantarte a la hora que te dé la real gana, abrir la puerta en bata y que te traigan unos churros con chocolate? Suena bien, ¿verdad? Igual de bien de lo que puede sonar que te traigan un desayuno a domicilio “fit”. No hay una manera mejor para acabar el fin de semana. Con un extra de nutrientes y un desayuno con bien de energía.