El Día del Padre llama a tu puerta porque…

Se lo debes. A tu padre se lo debes sin rechistar. Nada más que por haberte traído al mundo, junto a tu madre, se lo debes.

Por supuesto, esa no es la única razón por la que deberías celebrar el Día del Padre.

Ni te imaginas la de situaciones que habréis vivido juntos. Y tú seguramente ya ni te acordarás de todo eso porque tu memoria selectiva se ha encargado de darle prioridad a memorizar las últimas novedades de smartphones. Como lo lees. 

Se te habrán olvidado los recuerdos de infancia, vale. Pero no las sensaciones. Y es que en el fondo del baúl de los recuerdos encontrarás fotogramas o milisegundos de escenas que viviste con él. Un abrazo, una caída, una regañina, un cumpleaños… Un milisegundo de emoción.

Nada más que por cambiarte los pañales, se lo debes.

Bueno, ya en serio. Tu padre probablemente cometió errores, como todos los padres. Pero lo más seguro es que lo hiciese por inexperiencia y con muy buena intención. Nadie te enseña a ser padre: a cómo corregir, cómo premiar, cómo castigar, cómo educar. Si él lo hizo por ti, se lo debes.

Por el amor de Dios. Te limpió la nariz y te sacó los mocos. Se lo debes.

 

¿Qué puedes hacer por tu padre el Día del Padre?

Por el Día del Padre puedes comprarle otra corbata para su extensa colección de corbatas que no se pone porque odia las corbatas. O una colonia, para que la ponga al lado de la de Navidad y vayan a juego. Claro que sí.

Pero si quieres dar en el clavo, acuérdate de una cosa: a un hombre (corrijo: a cualquier ser humano) se le conquista por el estómago… y nosotros con eso podemos echarte un cable, baby. Guiño, guiño.

Venga, vale, que no te acuerdes de vuestros momentos de infancia lo entendemos. Pero ve haciendo memoria para recordar los platos favoritos de tu padre. Te vendrá de perlas para no meter la pata, básicamente.

Te vamos dando ideas, a ver si se te enciende la bombillita antes de que llegue el Día del Padre:

 

Comida barbacoa

Un costillar bien especiado, con su glaseado y su crujiente por fuera. Oh, sí. O una hamburguesa hecha a la parrilla, con bien de bacon tostadito, su loncha de queso fundido, sus champiñones portobello… El Día del Padre va a venir con mucho humo, y no precisamente saliendo de sus orejas.

 

Comida exótica

Que a tu padre le va lo de probar cosas nuevas: estás en el sitio adecuado. Atrévete a pedir comida peruana, comida tailandesa, comida coreana, comida hawaiiana, comida india… Y si es atrevido pero no mucho, alíate con la comida china o japonesa, que nunca fallan.

 

Comida tradicional

Bueno, si tu padre es más conservador y le gustan los sabores de toda la vida, no hace falta que te aprendas las recetas de la abuela para sorprenderle. Puedes pedir una paella, un pulpo a la gallega, unos pintxos vascos para ir picando o el mejor surtido de pescaíto frito. Así, para ir haciendo memoria y recordar vuestros mejores momentos.

 

Comida foodporn

Venga, ahora sí que sí. Si tu padre es de los que disfrutan con unos nachos con más altura que la Torre Eiffel, no desistas. También puedes pedir una pizza con salsa trufada que le quite todo el sentío. O unas tortitas con más chocolate que la fábrica de Charlie.

 

¿Se te ha encendido la bombillita? Seguro que en algún momento, sí. Tienes para elegir un montón de restaurantes y darle a tu padre lo que se merece después de tantos años. Feliz Día del Padre, colega.