La semana pasada tuvimos al líder de esta banda gastronómica, La App. Hoy toca hablar con otro de los integrantes de este grupo tan peculiar. No nos vamos a enrollar más con las presentaciones, porque Vincenzo está deseoso de empezar. Para quienes no lo conozcan, hoy tenemos el placer de hablar con Vincenzo Pepperoni, natural de la ciudad de Nápoles.

Hola, Vincenzo. ¿Cómo estás?

Buongiorno, ragazzi. Tutto bene. Pero se me está derritiendo el queso con el jet lag porque vengo directo del avione. Estuve pasando unos días en Sicilia con la mia famiglia.

Ahora que lo mencionas, Vincenzo, ¿para ti la familia es lo más importante? Cuéntanos un poco.

Allora, sí. Importantísimo. Como decía Vito Corleone, “las buenas familias se construyen, se cuidan, se unen por las circunstancias”. Daría lo que fuera por mis primos Tortellini, por ejemplo. Porque lo importante no sólo es la sangre y el apellido, sino que es más que eso. Cuando naces, no firmas un contrato. Tienes que confiar. La familia es un acto de fe, como pedirse una familiar.

¿Qué harías por tus propios hijos? Si estuviesen en peligro, por ejemplo.

Mis hijos y mi mujer son intocables. Si un figlio di p… les hiciera algo malo, les robaría los pepperoni, les aplastaría las cortezas, y acabaría destruyéndolos por completo. Para mí, todo tiene sus consecuencias.

Bueno, ¿y qué nos dices de tu día a día? ¿Cómo es Vincenzo un día cualquiera desde que se levanta?

Lo primero que hago es tomar el café espresso. Bien temprano. Sin un café, no soy nadie. Entonces me doy una ducha helada y hago mis cálculos, para pensar con la cabeza bien fría. Lo gestiono tutto bene para que mis socios sólo tengan que seguir mis órdenes. Decir y hacer.

Por la tarde, normalmente veo un partido de fútbol con mis hijos y mis sobrinos. Afortunadamente, todos somos del Napoli, aunque tengo un sobrino del Roma. Es la deshonra de la familia. Pero confío en que pronto se pase al Napoli. Tiempo al tiempo.

Dinos, Vincenzo. ¿Cuál es el secreto de la pizza napolitana?

¿El secreto? Si te lo dijese, después tendría que matarte. Esas cosas no se preguntan. Obviamente el secreto es la masa, el tipo de mozzarella, la salsa de tomate. Todo de primera calidad. No puedo contarte más. Simplemente tienes que probarlo.

Bueno, Vincenzo. Aquí termina la entrevista. Te agradecemos tu sinceridad y tu autenticidad. Puedes venir por aquí siempre que quieras.

Grazie mille. Seguro que nos veremos las caras más pronto que tarde, siempre que me pongáis un café en condiciones. Esto que me habéis puesto parece un té. Os lo perdono porque me caéis bien, pero esas cosas no se le hacen a un napoletano. Un abrazo a mi nueva familia de Just Eat. Ciao, bambini.