Como decía Oscar Wilde, “la mejor manera de liberarse de una tentación es caer en ella”. Cuando salimos de una época en la que se coge unos kilillos, como en verano, lo habitual es reprimirse las ganas de comer cosas que no sean ensalada, palitos de zanahoria y tortitas de arroz totalmente insípidas. Al final castigamos tanto a nuestro estómago (y nuestro cerebro), que después vienen los atracones excesivos cuando no podemos más. Y aquí entra el cheat meal:

  1. ¿Qué es el cheat meal?

Por eso, en el mundo del fitness vienen siguiendo una mecánica bien sencilla: te montas tu plan de comidas, lo sigues rigurosamente acompañada de buen ejercicio, y un día a la semana te la saltas. ¿Por qué? Para liberar tensiones en el cuerpo, para enterrar la ansiedad y para darnos un premio por todo el esfuerzo. Bueno, y para que no nos dé un jamacuco con tanta lechuga. Eso es básicamente el cheat meal.

Además, es un empujoncito para momentos de estancamiento, de manera que el cheat meal te da las fuerzas suficientes para no tirar la toalla. ¡No abandones nunca! Es mucho mejor (imprescindible) desconectar un día a la semana que tirar todo el proceso por la borda…

  1. ¿Hasta qué punto puedes saltarte la dieta?

Como bien dice el nombre, cheat meal es comida trampa, es decir, no el día entero sino una única comida. Puede ser almuerzo o cena, aunque siempre aconsejan que sea de día. Lo mejor es que reserves este día para un evento especial de la semana, por ejemplo, si tienes una cita o has quedado con tus amigos para cenar.

  1. ¿Ese día descansas?

Eso sí: ese día lo idóneo es que hagas algo de ejercicio, salgas a caminar o te eches unos bailoteos cuando salgas de fiesta. Aunque le des un caprichito al cuerpo, no debes pensar que ese día estás de vacaciones… Toca ir a entrenar, a quemar lo que te has zampado y feliz de la vida. Y encima, la ingesta extra de calorías te vendrá de perlas para rendir mejor en tu actividad preferida. ¡Hu há!

  1. ¿Cuando es el momento más oportuno?

Además, también advierten de que es aconsejable no hacer el cheat meal durante un día en el que has tenido mucho estrés o ansiedad porque puedes trasladar la ansiedad a la comida y convertirlo en rutina. No, no, no. Busca un día tranquilo y especial para saltarte la dieta, rodeado de tu gente y con positividad. Nunca lo hagas porque estés muy estresado.

Cómo ves, el cheat meal es el comodín de cualquier dieta flexible y sana, de las que no ponen un candado a la nevera. Es un desliz nada trascendental: vas a cumplir tus objetivos igual o mejor, y tu pandero ni se dará cuenta… Así que ve pensando qué día vas a reservar para tu cheat meal y qué platos vas a pedir cada semana.

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