La cadena de restauración Kfc, especializada en pollo frito, fue fundada en 1952 por Harland D. Sanders; aunque sus orígenes se remontan a 1939, año en el que Sanders comenzó a experimentar una receta de pollo crujiente hecho a base de especias.

Volvemos a la pregunta: ¿qué hace tan especial el pollo de Kfc? Justamente la respuesta la encontramos en la propia pregunta: lo hace tan “especial” el conjunto de especias que cuidadosamente seleccionó Sanders cuando emprendió su aventura.

El secreto está en la composición de especias y aromas que se mezclan con la harina a la hora de marinar el pollo antes de freírlo. Sólo se sabe que son 11 especias, pero cuáles son cada una de ellas no está desvelado. Es más, la receta original de Sanders está firmada por él y guardada en una caja fuerte, a la que sólo tienen acceso dos ejecutivos de Kfc.

Además del marinado secreto, otra característica del pollo de Kfc es la temperatura del aceite a la que se fríe para que su textura sea crujiente por fuera y tierna por dentro. Esta información sí es pública, ya que el escritor William Poundstone la expuso en su libro “Big Secrets” en 1983.

Poundstone afirmó que el pollo se fríe durante un minuto a elevadas temperaturas, que sobrepasan los 200 grados, y posteriormente la intensidad se reduce a 120 grados para que el interior del pollo termine de cocinarse sin que se queme el rebozado que cubre la pieza.

Sin embargo, pese a que existen otras cadenas que tratan de imitar su sabor y textura, parece que Kfc sigue conservando la exclusividad de ser la franquicia del pollo frito más crujiente del mundo. Está claro que se han ganado a pulso su famoso eslogan “para chuparse los dedos”. ¿Tú qué piensas?