En el mercado hay gran variedad de panes y de masas para todos los gustos y necesidades. Te contamos qué es la masa madre y cómo se hace.

Qué es la masa madre

La Masa Madre es un fermento compuesto por harina y agua que no contiene ningún tipo de levadura añadida, ya que en la misma harina existen diversas levaduras y bacterias que trabajan en la fermentación de la masa de manera natural.

Esta es una forma de fermentación antigua tanto como los panes que se preparan con ella, y en su proceso se adquieren los sabores especiales a la vez que se controla su acidez.  Cuando nos hablan de este tipo de recetas podríamos pensar que su elaboración al igual que su conservación suelen ser complicados, pero no es así.

Todo lo contrario, todos sus procesos son sencillos y fáciles de llevar a cabo. Solo debemos tener las ganas de aprender, meter las manos en la comida y armarse de paciencia por que el procedimiento es largo para mantenerlo sin que se eche a perder ni se dañe.

Cómo se prepara la masa madre

Día 1. Se mezcla harina integral con agua.

El agua: debemos tener mucho cuidado con el agua que vamos a utilizar. Por ejemplo, el agua del grifo normalmente contiene mucho cloro, lo que puede resultar negativo para el proceso de preparación. No obstante, si no tenemos acceso a otro tipo de agua podemos utilizar esa, haciendo hincapié en que debemos dejarla reposar, por lo menos dos horas antes de utilizarla, lo importante es que esta agua esté a temperatura ambiente.

Sobre la harina: la harina que vayamos a utilizar puede ser de cualquier tipo de cereal, lo importante es que sea harina integral, ya que los cereales juegan un papel fundamental en la preparación de la masa madre, y las harinas refinadas carecen de este componente.

Las cantidades: sobre este punto debemos ser muy precisos, ya que las cantidades deben ser exactas en volumen. Por ejemplo, si utilizamos una taza de harina, utilizaremos de igual manera una de agua la cual vamos a mezclar para obtener una masa homogénea.

El recipiente: el material del recipiente debe ser de plástico o cristal y tiene que ser más alto que ancho, para así brindar espacio a nuestra masa para que se pueda desarrollar.

El tiempo de reposo: la masa se colocará a reposar a temperatura ambiente durante 24 horas en un lugar tibio, esto dará como consecuencia de que las bacterias y las levaduras se activen en el tiempo pertinente.

Día 2. Añadir harina de fuerza, agua y azúcar.

Lo primero que vamos a notar cuando hagamos este proceso, es la diferencia entre una masa y la otra tradicional de pan a la que estamos acostumbrados, pero este no es un factor para preocuparse.

En este punto tomaremos media taza de harina de fuerza y la agregamos a la masa anterior junto con media taza de agua y una cucharada de azúcar, integramos todos los ingredientes y dejamos reposar las próximas 24 horas.

Día 3. Añadir harina de agua

Cuando la masa tiene dos días de fermentación observaremos que tiene más tamaño y su aspecto es diferente, notándose unas burbujas en la superficie. ahí habrá que añadir media taza de harina y media de agua para dejarla reposar hasta el próximo día.

Día 4. Se retira el líquido y se agrega harina de fuerza

Seguiremos notando los cambios en la masa y observaremos un líquido marrón sobre ella, el cual vamos a desechar cuidadosamente para agregar más harina de fuerza, a esta altura la masa está casi lista solo debemos de terminar de integrar los ingredientes para dejarla reposar por 24 horas más.

Día 5. La masa ya esta lista.

Aquí solo nos queda comenzar a utilizar nuestra masa Si no la utilizaremos ese día solo debemos reservarla en la nevera y el día que se vaya a utilizar sacarla para que se ponga a temperatura ambiente.

Esta masa madre puede durar mucho tiempo y es recomendable para las personas que sufren de acidez al comer pan o los que tienen desequilibrios físicos relacionados con las cándidas.